viernes, 16 de mayo de 2008

¡Yo me perdí en el súper!

Supongo que a todos (o a la gran mayoría) nos pasó. En el súper, en el mercado o en la calle, da igual. Mi mamá tenía una suerte impresionante para "perdernos", deberíamos otorgarle un premio. Tiempo después ya sabía dónde buscar: en la juguetería! O algo similar (electrónicos y/o ropa).

Debo confesar lo estresante que me resultaba sentirme abandonada y lejos de mi madre; un par de veces al darme cuenta de su ausencia sólo me llevaba las manos a la boca, volteaba para todos lados, caminaba un poco, la buscaba y finalmente terminaba por contener el llanto. Una vez una señora se acercó a mí y me preguntó ¿dónde está tu mami, amor? ¿estás perdida? y en serio pensé que me raparía, me pondría ropa de niño y me raptaría... ok, no pensé tal cosa. Pero creí sentirme en el borde, así que comencé a llorar desconsoladamente. Me llevaba de la mano hacia la zona donde vocean a los padres irresponsables -como la mía, jaja- pero en el trayecto nos la topamos, así que sólo agradeció su noble gesto y acto seguido, me regañó por no permanecer a su lado como siempre nos indicaba.

Cuando me perdía con mi hermano, no era tan terrible porque al final no estaba sola-sola. Lo tenía a él para no sentirme desamparada en el súper. Veíamos caricaturas en los televisores o admirábamos diversos juguetes. Mi pobre mamá sufrió graves sustos, conmigo no tantos, pero con mi hermano, sí. Pobre. Era un verdadero pain-in-the-ass mi querido hermano, en una ocasión se perdió en Tepoztlán y mi mamá era un mar de lágrimas. El mocoso se había enamorado de una tortuga ninja de plástico de un puesto, como no se la compraron, decidió regresar solito y sentarse a jugar un rato con ella. Aferrado el muchacho. Y mi mamá mientras lloraba a moco tendido, mis primas y yo no entendíamos nada.

Mi papá lo encontró sentado con el señor del puestito, encaprichado por la mentada tortuga ninja, la cual no le compraron. Y así fue... también se perdió más pequeño en el súper, lo vocearon y el tonto estaba pegado a un televisor porque estaba Batman y mi madre lloraba desconsoladamente. Después nos regañaba un poco, pero sentía más felicidad de habernos recuperado -al menos por un par de horas hasta sacarla nuevamente de sus casillas.

Y así concluiré, yo me perdí en el súper... ¿y tú?

martes, 13 de mayo de 2008

Duda existencial #354

¿Por qué cuando las mamás regañan siempre sacan a relucir quince cosas más, las cuales no tienen relación con el motivo principal de su enojo? ¡¿Por qué?!, ¿alguien sabe?.

Llegas tarde de algún lugar y a la hora del sermón no faltan los clásicos -y hartos- anexos sobre cuán sucio está tu cuarto, la montaña de ropa sucia de la cual no te has hecho cargo, el reguero del estudio, la cantidad de vasos y platos sin lavar, cómo le contestaste hace 3 años en la fiesta en frente de álguien o cuando tenías 7 años le pegabas descadaramente, situaciones así bien frescas. Jajaja. Exagero tal vez, pero ¿entienden el punto?.

¿Por qué hacen eso? es necesario hacer un estudio urgente sobre eso porque a todas les pasa (o a la gran mayoría).


sábado, 10 de mayo de 2008

Sí ya, feliz día!

Aunque nos regañen, griten y avergüencen en frente de quien se les ocurra nomás porque se sintieron obnubiladas por el enojo; también importa poco si nos pierden en el súper o no nos compren algo, aunque se pongan histéricas donde sea (y muchas cosas más) son la oooonda y las queremos, jajaja.

He aquí un poco de historia sobre este día.

Cabe destacar las tradiciones impuestas por las escuelas en esta fecha, ¿qué tal los bailecitos? ¿los floreros espantosos?, ¿las playeras con tus inocentes manitas? (yo hice eso para mi mami) y muchas cosas más, bueno... post aparte pa eso, creo. Felicidades a ellas. Viva su histeria! jajaja.

Para terminar el post debo resaltar la solidaridad de las mamás para sus bell@s e inteligentes hij@s, no importa si es una tarea/trabajo importantísimo o de suma dificultad, luchar por una causa justa y buena o bien, hacer el ridículo y reírse un rato juntas. Tal como estas dos de la derecha, fanáticas de Minnie Mouse, jajajaja. Esa es una foto memorable, caray!




viernes, 2 de mayo de 2008

¡NO más pena ajena!


Un hermoso día caluroso en el que decides por primera o cuarta vez invitar a tus adorados compañeritos de escuela a tu casa, justo en ese momento, a tus queridos padres se les ocurre acordarse de lo tirado de tú cuarto, y es ahí, ¡justo allí! cuando se desata aquello a lo más le temías… la plena humillación pública inherente a la burla y/o susto por el resto de tus tan temidos días.

Mi conocimiento de vida adquirido al paso de los años, me ha enseñado a ¡jamás! hacer enojar a tus padres cuando tienes visitas, pues en ellos no cabe la más mínima cordura del llamado “control”. Mi experiencia no es única, por ello les pregunto ¿cuántas veces no les han gritado sus padres enfrente de sus amigos?... ¡ahí está el dilema!



Tiempo atrás, no muy lejano, me encontraba en mi casa haciendo un trabajo de la escuela con mis amigas. En aquel entonces, todo era plena situación relax hasta que a mi hermano se le ocurrió negarse a doblar la ropa, alegándole a mi madre que yo nunca lo hago (¡qué mala onda! tú tas tranquis, y el culey de tu bro decide por obra del espíritu santo replicar a su sugerencia para joderte, no hay de otra).

El punto ahí no terminó, después de su tan inteligente respuesta, a mi mamá se le ocurrió que me tocaba, y pues ya que no me quedaba de otra, accedí (obviamente mirando a mi hermano con ojos de “hijo del mal” por no escribir palabras altisonantes), le dije: “está bien ma, que la deje en mi cuarto y al rato yo la dobló”, pero quién sabe que sucedió y cruzó por la mente de mi tan tranquila madre, que en un pestañar ya me andaba gritando… ¡OH, NOOOO!, al sentirme más que evidenciada, baje corriendo para intentar hacerla disminuir su tono de voz (cosa que NO pasó), y fue allí, justo en ese momento, cuando mi humillación pública e inherente marcó mi pasado.


Mi historia no finalizó, no tan sólo se marcó en mi memoria dicha escena, lo peor… aún continuaba, ¡ya no sabía con que cara subír!, ahora sí que: “¡qué horror!¡qué pena!”… al llegar arriba mis sentimientos encontrados eran de pleno estrés, olvídate del regaño y de la obra maldita de tu hermano, tenías que ver a tus amigos y explicarles “que tú mamá la mayor parte del tiempo, es una persona pasiva”, pero... ¡por favor!, ¿quién te iba a creer algo así después de haber presenciado dicha escena?.

El chiste es que hasta lloré y no fue tan malo al final de cuentas, pues mis tan adoradas hienas me dieron su más terrible pésame y apoyo al revelarme también sus experiencias.

La pérdida de la famosa “pena”, no existe en aquellos momentos llenos de impulso entre nuestros padres, ¿no se dan cuenta que al final, quienes se ven peor, son ellos?

El hecho de que exploten y se “desahoguen” contigo, ¿les da derecho a actuar de dicha forma?, es decir, como llegan estresados del trabajo o lo que sea, y tú (joven puberto en pleno descubrimiento de vida y “quehaceres”) ¿debes ser el que pagué las consecuencias?, ¿por qué?... por la simple y sencilla razón de que existe algo que has hecho ¡erróneamente!, ¿por qué no se detienen un momento nuestros tutores, y piensan también en nuestra tan desconsolada etapa, traumas y problemas de vida antes de regañarnos?, no es que seamos egoístas y no pensemos en sus problemas, simplemente cada quien decide sus prioridades, soluciones y reacciones ¿no?... ó… ¿hay algo más?

¿Herencia Inevitable?

Cuando mi hermano y yo teníamos como 7 y 9 años solíamos sulfurar a nuestra madre con una facilidad asombrosa (bueno, toda la vida), nos correteaba alrededor de la mesa con una pala de plástico o madera (para cocinar, no se espanten, no sufría de maltratointrafamiliar, jaja) mientras nosotros reíamos y ella desesperada terminaba por gritar y azotar la pala en la mesa.

La mayoría de las veces, se rompían... así que mi querida mamá gastó una buena fortuna en palas, espátulas y cucharones en esa época. Cómo nos reímos al recordárselo,pff. Además no es la única com o pueden observar en la fotografía (click para ampliarla)... así que es una costumbre común y corriente -quiero creer.

Y precisamente pensaba en cómo las mamás se convierten en monstruos venosos, verdes y salvajes cuando se enojan, ja. Bueno decir se "enojan" es poco, se encabronan. Hay diálogos clásicos que toda madre repite como si fuera manda, caray.

La cosa va más o menos así... sucede algo que la saca de sus casillas, algo hiciste o sólo le pareció -cosa que no refutarás, puedes.. pero no lo harás-, se suelta con elchoro -regaño-letanía y tú sólo la escuchas -o pretendes-, se te ocurre hacer algún comentario en tu defensa o para que exista retroalimentación y oh-oh ¡grave error!. ¿cómo se te ocurrein-te-rrum-pir-la? está hablando, vomitando las verdades que te mereces escuchar por ser tan mala hija y hacerle la vida miserable. Compréndela.

Si durante la confrontación se te ocurre desviar un poco la mirada, la reacción será: ¿le estoy hablando a la pared o qué? o al revés, se te ocurre mirarla a los ojos para no caer en el error anterior, entonces te dirá con voz lastimosa: ¿me estásretaaaaando? ¿no te gusta lo que escuchas?, uta... no das una!

Me da mucha risa cuando amenazan con abandonarte (jajaja). "Un día voy a agarrar mis cosas y me voy a largar de esta casa, a ver cómo se las arreglan sin mí, a ver si así me valoran". Ay má, no te tires tanto al drama! o qué tal esa de: "Ya estoy harta de que se la vivan peleando. Por mí, mátense a golpes... es más, tomen el cuchillo y mátense, órale ". Con eso tu mamá termina con la "diversión" y hasta eso como que entras en razón un poco y entre ustedes dicen "ya no hay que pelear, mi mamá se pone bien loca", si cómo no... a las dos horas ya están dándose hasta con el sartén ygritándose lo de siempre.

La peor -personalmente mi favorita- es cuando al externar su molestia por tanto conflicto fraternal nos comparan con niños de otras familias. "No puede ser, peleándose todo el tiempo... qué vergüenza!quiéranse , son hermanos. HERMANOS!!!. Otros se llevan bien, no viven como perros y gatos." Pobrecitas. Piensan que somos los ÚNICOS en el mundo agarrándose delchongo 24/7, están como para llevarlas a hacer un
tour casa por casa y no alrededor del mundo, nada más con tus vecinos o en la privada, con eso tendría para dejarse de dramatismos y tanta ingenuidad.Jajaja.

La de ley es "Te voy a dar!", "Te voy a pegar", "Te voy a dar en la boca" y los típicos pellizcos disimuladísimos que nos dan cuando estamos de impertinentes o algo así, jajaja. He aquí un video muy simpático del proceso de enojo, pff.



Las madres se resignan, no les queda de otra... además llega un punto en el cual ya no te agarras tanto a madrazos, nomás son conflictos resueltos a través del diálogo: ¿A ti quién te preguntó, estúpid@? ¡Cállate! Ay si, si, si... shhhh. Eres un pendejo. Y frases similares, no llega a más... pura magia verbal. (¿
?) ¿Qué pensabas? que era diálogo-diálogo de adulto, ps no eh... todo a su tiempo, jajaja.

Lo más terrible es que generalmente repetimos los patrones de "regaño" de nuestras progenitoras, quien sabe, tendremos que esperar a tener hijos, así en plena reprimenda nos descubramos repitiendo las mismas frases recortadas y mejoradas nos cagaremos de risa. Espero... sino qué amargadas,jajaja.